En 1979 el grupo británico Pink Floyd lanzó el álbum "The Wall", fruto de la BSO de la película con el mismo nombre. Esta película es una constante crítica al sistema educativo del momento, el cual sigue pecando en muchos de los aspectos comentados en la época (recordemos, 1979, han pasado más de 30 años y seguimos igual, ahora veremos por qué).
"Another Brick In The Wall" (en español, otro ladrillo en la pared) fue su tema estrella, y se corresponde con una genial parte en la película, toda una revelación en el momento. Os dejo con el vídeo, que no tiene desperdicio, a ver qué os parece, y concluiré después con una reflexión:
¿Por qué el profesor ha de ridiculizar al alumno? ¿Por qué el profesor ha de reirse de una actividad creativa? Y lo que es peor, ¿por qué ha de agredir físicamente al menor?
Son preguntas que, a excepción de la última (menos mal), hoy en día todavía nos planteamos.
En el sistema educativo establecido en la práctica (de la teoría ya hablaremos en otra ocasión) el maestro es el único elemento de la clase realmente relevante para el transcurso de la misma. Éste es el único que tiene que transmitir información a un alumnado (en una dirección única, profesor-alumno) que tiene que estar espectante, silencioso, atento en dirección al maestro, y obediente. El profesor es quien lleva la autoridad y quien manda, y que nadie se atreva a hablar porque no debe hacerlo, y si lo hace se mofarán de él.
Resulta que, quizás nadie se lo ha dicho, pero está comprobado en decenas de estudios y en algún que otro sistema educativo actual (nórdico, como no) que los niños aprenden más interactuando entre ellos y con el profesor (varias direcciones, profesor-alumno, alumno-profesor, alumno-alumno). Trabajo cooperativo, en grupo, las niñas con los niños, los más adelantados con los más atrasados, los cristianos con los musulmanes, los payos con los gitanos, etc. Si organizamos grupos heterogéneos conseguiremos que unos aprendan de otros y su aprendizaje no entrará en la memoria por fuerza sin más, sino que permanecerá por mucho más tiempo al ser interiorizado como una vivencia.
En el vídeo podemos ver a los niños normales, que caminan en lo que da la sensación de un paso militar, al unísono entrando en una enorme máquina que los transforma en el modelo típico de alumno, todos iguales, con máscaras que representan la homogeneidad, sentados, inmóviles, rígidos, callados... Claro, ¿cómo no van a estar callados si en cuanto abren la boca y cometen un error el mundo entero se ríe de ellos?
Aprendizaje memorístico por repetición sin saber lo que se está aprendiendo, alumnos clasificados en aulas por edades y sexos, escuelas que parecen cárceles con sus vallas y rejas y sus vigilantes...
Me ha llamado mucho la atención la parte del vídeo en que la máquina hace con los niños salchichas. Creo que es totalmente verídico, nos meten muchos conocimientos en la escuela. Muchos de ellos, por repetición, aún conservamos de mayores de carrerilla casi sin saber su significado real (o sin haberlo pensado nunca). Sin embargo, la gran mayoría de lo que aprendimos lo hemos olvidado. Sin ir más lejos, todos recordamos el concurso de televisión "¿Sabes más que un niño de primaria?". Pocos acertábamos respuestas que los niños sabían con cierta facilidad.
Los profesores tienen que intentar utilizar nuevas formas de enseñanza, ¡que las hay, y muy buenas! El aprendizaje significativo y el aprendizaje dialógico son mis metodologías favoritas.
El primero es muy útil en ciencias (y en otras áreas, pero me gusta particularmente en ciencias naturales), se trata de, a través de ejemplos típicos de la vida cotidiana, enseñar algún hecho científico relevante. Siempre habrá que preguntar a los alumnos por sus concepciones previas sobre el hecho, y que elaboren sus propias hipótesis para posteriormente demostrar el hecho real. Parece complicado pero no lo es (en otra ocasión os mostraré este método más desarrollado con ejemplos), y causa verdadero aprendizaje en el individuo. Un aprendizaje mucho más válido que el memorístico, ya que el niño sabe qué es lo que tiene en la cabeza, tiene la idea no la frase hecha.
Seguimos con el vídeo y vemos que los chicos y chicas finalmente acaban por derribarlo todo, se hartan de esa escuela-máquina-cárcel y le prenden fuego. ¡Qué raro!
Al final, ¿cómo queremos que los niños no salgan de aquella manera? Se queja la gente, una y otra vez, ¡los jóvenes de hoy no sirven para nada!. Disculpen, ¿quién ha educado a los jóvenes de hoy? La respuesta es obvia, ustedes. La sociedad que han creado, el sistema escolar que han establecido, lo buenos o malos padres que han sido. Si somos (me incluyo, sigo siendo joven) una mala generación ¿Qué han hecho ustedes mal? No se preocupen, para ello estoy aquí.
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