martes, 28 de mayo de 2013

El problema del "profesor especialista"

Seguramente, la mayoría de los que estáis leyendo esta entrada ya sabréis que las titulaciones requeridas para ser maestro/a (entenderemos este término únicamente para infantil y primaria) no son los mismos que para ser profesor/a de ESO, Bachillerato o FP. Y es que los maestros tienen formación pedagógica además de la formación técnica que puedan presentar según su especialidad: primaria, infantil, música, EF, etc (aunque con Bolonia se esté alterando esto). Un maestro tiene formación para ser maestro, aunque no entraremos en el debate si esta formación es más o menos buena, porque es otra cuestión que también se las trae. Sin embargo, un profesor de instituto, hasta que los nuevos planes se establezcan al ir saliendo opositores de grado, posee una licenciatura relacionada o no (puede no tener nada que ver) con su especialidad y, en el caso de los profesores de la enseñanza pública, también necesitan el CAP o el Master de Secundaria, esto es, una tirita para intentar cubrir una amputación de una pierna, por poner un símil de la falta de formación pedagógica que acarrean. Por ello, un profesor de instituto tiene una formación diferente: alguien que tiene la carrera de Física, es alguien que seguramente sepa mucho de física, pero no es un profesor de física ya de por sí. Del mismo modo, una persona que tiene Filología Hispánica, podrá ser una persona que domine mucho la historia y formación del castellano, pero esto no le convierte en un profesor o profesora de Lengua. Necesitarán algo más para serlo.

Los conocimientos técnicos son necesarios por parte de los docentes, no lo niego; es más, son más necesarios en los institutos que en los colegios, esto es algo evidente. Con lo que no estoy de acuerdo es el hecho de que los profesores de instituto no sepan enseñar, no conozcan estrategias metodológicas más allá de la clásica lección magistral, ni sepan de la existencia de una alternativa más allá del conocido como currículum técnico (ya mencionado en otras entradas). Pero esto no es lo peor, no. Lo peor del asunto es que los docentes "especialistas", al tener una formación más "prestigiosa" que los maestros, han ido engendrando, casi sin darse cuenta, unos aires de superioridad y de expertismo que hace difícil que algunos de ellos pretenda suplir esa carencia pedagógica por otras vías alternativas (hoy en día está al alcance de cualquiera ser autodidacta teniendo los medios digitales a un click de distancia). 



Yo defiendo totalmente la actualización del profesorado, tanto de colegios como de institutos. Hoy puedes ser muy innovador, pero si utilizas las mismas técnicas durante 40 años te puede suceder lo mismo que a los maestros que siguen utilizando los libros de texto como único y exclusivo material didáctico. Seguro que alguna vez esto fue innovador, pero hoy es un sacrilegio para el aprendizaje relevante.

En esta formación permanente deberían entrar en juego los psicopedagogos/as. Estos "seres" creados de la nada hace relativamente poco y que dedican el 90% de su tiempo a diagnosticar, creo que podrían solucionar muchos más problemas buscando la reflexión y el cambio de la actitud del profesorado con el que trabajen (ya sea en EI, EP, ESO, o donde quiera que sea). No hablo de impartir doctrinas al cuerpo docente, sino de establecer un rol de asesor psicopedagógico (algo muy diferenciado del orientador, y de lo que en otra ocasión escribiré).

De manera que, señor o señora docente especialista, no se quede anclado en sus actuaciones de por vida, sean las que sean. Si no conoce otras, fórmese; si no sabe cómo formarse, asesórese; pero por favor, conozca y abra su mente. La educación no tiene límites, intente no ponérselos.


Oposiciones maestros primaria

No hay comentarios:

Publicar un comentario